A veces se me da por escuchar cosas,
“notitas culturales” como las llamo yo, donde por alguna razón pongo mas
atención a lo que se esta diciendo en algún lado, platica, entrevista,
programa, lo que sea, alguna vez escuche una entrevista que le hacían a una
conductora llamada Raquel Bigorra, a ella le realizaron un In Vitro y comentaba
que el doctor le había dicho que por su edad le tenían que implantar múltiples embriones
para que quedara uno, indica que al inicio había dos embriones que se habían
desarrollado pero el doctor le dijo que no se hiciera muchas esperanzas pues por
lo mismo que le comentó respecto a su edad, él tenía referencias de que uno
terminaba absorbiéndose quedando solamente uno, y así fue, la siguiente
revisión ya sólo había un embrión.
¿Ya se imaginan a donde voy?, pues
si, mi edad ya no es tan joven y me paso lo mismo, había dos embriones,
escuchamos aún el corazón de ambos en la semana 8 y para la semana 9 ya sólo
estaba uno, se veía la bolsa pero ya no se escuchaba el latido, y eso revolvió
un poco mi mundo, ya me había hecho ilusiones de que eran dos bebés y resulta
que ahora sólo será uno, por lo que al final tomamos una buena decisión de no
hacer la reducción, iban a sacar al embrión más cercano y justo ese es el que
sigue creciendo, mientras que el que estaba escondido es el que ya no siguió creciendo,
si hubiéramos hecho la reducción hoy estaría sin ningún bebé creciendo dentro
de mí.
No voy a decir que estoy
deprimida, si me siento algo triste, pero era algo que de una u otra manera yo
ya sabía que podía pasar, pero una cosa es verlo como posibilidad y otra que te
pase, pero debo de mantenerme “cuerda” por el bebé que aún sigue dentro de mi y
necesita una mamá que lo ayude a crecer.
Cambiando de tema un poco, las náuseas
siguen aunque ya me dieron medicamento y ya son menos, pero a la comida sigo
sin hallarle el gusto, como porque sé que tengo que comer, pero de allí a que
se me apetezca hay un gran abismo, sólo se me antojan cosas dulces que debo
evitar.