Hoy es el día de la pérdida gestacional,
perinatal y neonatal, aunque en todo octubre es el mes que se le intenta dar
visibilidad, pero ciertamente es un tema difícil, a la mayoría de las personas
no les gusta hablar de esas pérdidas, a quienes las sufrimos por el dolor que
nos causan y a quienes están a nuestro alrededor porque se sienten incomodos, dejándonos
con un nudo en la garganta y el sentimiento de que esta mal compartir lo que
sentimos, lo que sufrimos, lo que nos pasó.
En esta última perdida que tuve,
recuerdo que en la sala de descanso una enfermera se me acerco y me tomo de la
mano, yo empecé a llorar, no sé cuanto tiempo, ella no dijo nada, sólo sostenía
mi mano, y fue el acto de mayor amor y comprensión que pude haber recibido.
Muchas veces después de una
perdida llega un bebé, y eso no suple el dolor, pero te da una alegría, aunque
obviamente el dolor del bebé no nato, siempre estará allí, pero habemos otras
personas que no tendremos esa gracias, que después de varias perdidas
preferimos ya no intentarlo y es un luto que uno vive en silencio, habrá
afortunadas que puedan vivirlo acompañadas, pero hay personas que no, personas
que lo callan porque eran embarazos muy tempranos y nadie se enteró, porque la
gente de su alrededor no quiere hablar de ello por miedo o por que lo ven como
algo insignificante, yo lamentablemente tuve en mi entorno personas que si dijeron
que era una exageración mi dolor, total ni nació, lo peor, es que son personas
con hijos que, quisiera yo pensar los amaron tanto como yo amaba (amo y amaré),
a mis bebés aun sin conocerlos físicamente.
Hoy solo vengo a dar un abrazo a
todas esas madres que han pasado por una perdida gestacional, perinatal y
neonatal.
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