domingo, 12 de septiembre de 2021

FIV

Después de mis múltiples actos fallidos con los ginecólogos, mi esposo y yo decidimos probar un tratamiento nuevo, fuimos a INGENES, allí prometían que traerían una estrella de cielo para nosotros y decidimos intentarlo, nos llevamos una sorpresa por los costos, pero afortunadamente teníamos los medios, pues habíamos estado ahorrando, así que nos aventuramos, porque una ilusión como tener un hijo nos hace buscar posibles e imposibles con tal de lograrlo, sin embargo, sé muy bien que habrá quienes no podrán llegar a la meta por el obstáculo principal que es el dinero.

Cuando llegamos al instituto yo llegue con mi diagnostico que ya conocía bien, con aquel terrible mal que desde los 15 años me aquejaba, mis ovarios poliquísticos, el doctor lo confirmo, y nos dijo que la alternativa más segura era una FIV (Fecundación In Vitro), empecé nuevamente con hormonas, ácido fólico, aspirina y un montón de otros medicamentos enfocados a prepararme para la FIV, yo por mi parte renuncie a mi trabajo para poder estar "sin estrés" y que todo saliera lo mejor posible, 

El primer paso era obtener óvulos sanos de mi parte, y espermas de mi marido, recuerdo que me inyectaba una semana antes unas hormonas que eran en la pancita, 3 veces al día, lo más horrible que me ha pasado, pero en mi mente sólo había una pregunta ¿Qué estas dispuesta a hacer por tener a tus bebés?, así que lo soportaba, un día antes de la extracción de los óvulos tenia un dolor insoportable en los ovarios, nunca me dijeron y no supe si no hasta después que si pudo haber una "explosión" de un ovario y regar un liquido por todo mi útero, pero afortunadamente no fue así, obtuvieron 62 óvulos de los cuales se fertilizaron 34, pero al final sólo fueron viables 8.

En enero de 2020 me hicieron La transferencia de embriones, todo parecía ir muy bien en sus primeras 2 semanas, pero al final del día no se logró y antes del mes tuve un aborto espontáneo, recuerdo perfectamente haberme levantado en la noche y ver mi ropa interior llena de sangre, empecé a llorar antes de poder gritarle a mi esposo para que fuera, cuando llegamos al doctor nos dijeron que los bebés ya no estaban.

 Días antes tuve un sueño que al inicio no había relacionado con nada porque fue algo raro, estaba yo en un sitio muy oscuro, de repente tomo forma como la casa del pueblo, pero seguía oscuro como si fuera de noche, allí estaban varios de mis familiares fallecidos, mi tía, mi papá, otras tías y mi abuelita, mi mamá que aún vive, estaba sentada en un sillón en medio y todos decían “están muertas” repitiéndolo varias veces y con una tonalidad sombría, yo miraba como espectadora este espectáculo y me desperté abruptamente pensando que era mi mamá la que quizás fallecería aunque el plural me dejo pensando si eso me incluya a mi o algún otro familiar, lo deje un poco de lado y no pensé en ello hasta que paso lo del aborto.

También escribí lo siguiente:


Ayer la vi, pero no venía por mí, venia por ellos, por mis bebés, puso su mano en mi pierna y supe que era ella, inconfundible como siempre.

Me quedé congelada, no le pude decir nada, no pude negociar, le dije a Dios que ponía nuestras vidas en sus manos y decidió, no sé porque lo hizo, pero confío en su decisión aunque me duela y por el momento no la entienda.

Tengo otras dos oportunidades, pero saben, cuando compramos "el paquete" hablar de 3 intentos parecía esperanzador, hoy hablar de otro intento me suena inhumano, no por otra cosa, sino porque pareciera que fue un experimento fallido y decimos "siguiente", y cuando lo vives sabes que no es así.

Eran mis bebés, con los que ya había hecho planes, con los que platicaba todos los días, a los que cantaba para tranquilizarlos cuando sentía dolor, por eso hablar de otro intento se me hace duro.

Pero no me voy a rendir, sé que debo ser fuerte, sé que lo soy, sólo tengo que llorar mi luto. 

 


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